La Oración
«La oración es el vehículo de los milagros. Es un medio de comunicación entre lo creado y el Creador»
–Un Curso de Milagros
La oración nos acerca a Dios, nos mantiene en sintonía con Él.
Cuando hacemos de la oración nuestra herramienta para tocar el cielo, el volumen de la voz del ego disminuye, dando espacio a que escuchemos con mayor claridad la voz de Dios.
La petición, que es importante elevar a los oídos siempre atentos de Dios, es que nos ayude a ver cada una de las situaciones que de una forma u otra nos quitan la paz, es pedirle al cielo que nos ayuda a reconocer o a ver el aprendizaje que las circunstancias de nuestras vidas nos han venido a enseñar.
La oración es la forma de conectarnos a todo lo Divino, es la forma de alinear nuestros pensamientos con el amor y la luz.
El universo es como una casa con conexión eléctrica, pero, con demasiada frecuencia, nosotros somos como lámparas desconectadas. L a oración es la forma de enchufarnos a lo divino, de alinear nuestro pensamiento con el amor que lo imbuye todo.
–Marianne Williamson
Cuando hacemos de la oración nuestra herramienta para ver el camino con mayor claridad, nuestra consciencia se expande,
permitiéndonos ver con facilidad las oportunidades que en los momentos en los que estamos hundidos en nuestros pensamientos de temor, somos incapaces de identificar.
Por medio de la oración, podemos mantener nuestra energía, nuestra actitud, nuestros pensamientos, nuestra palabra vibrando mucho más alto.
La oración es esa lampara que nos permite comprender y ver el camino para avanzar hacia nuestro bien-estar.
No existe una forma incorrecta de orar, lo importante es orar desde el corazón y desde allí entregar lo que necesites entregar a las manos de Dios.
Cuando nos sumergimos en la oración, hasta nuestro sistema nervioso se ve beneficiado, porque entramos en un estado de paz tan particular, estado que redunda también en nuestros pensamientos.
Los oídos del cielo, siempre están listos para escuchar tus oraciones y las mías, es decir, no hay un momento perfecto o imperfecto para elevar una oración, siempre es un buen momento para hablar con Dios y pedirle que nos ayude a cambiar nuestra forma de ver el mundo.
Amado Padre Celestial,
hoy te entrego cada uno de mis proyectos,
te entrego mis miedos, mis ingresos y mis deudas.
Amado Padre, te entrego lo que yo he percibido como fracaso en mi vida,
te entrego mi vergüenza.
Te entrego mis sueños y mis esperanzas.
Hoy pongo todo en tus manos.
Y te pido por favor, que me ayudes a ver cada situación de mi vida,
desde el más profundo amor.
Amén
Te abrazo en luz y amor,